sábado, 16 de noviembre de 2013

Vudú blanquiazul: Tommy N'Kono


Se estrenó en un partido oficial en España en 1982, defendiendo la portería de su selección, Camerún, que se estrenaba en un Mundial. Sus buenas actuaciones con su combinado nacional, cediendo un solo tanto en los tres partidos que disputó en tierras gallegas, llamaron la atención de muchos dirigentes, entre los que se encontraban los del Espanyol. No les importó que el combinado africano quedara eliminado en una primera fase en la que, cosas de la vida, no llegó a conocer la derrota. Se dieron cuenta de que la clave de ello estaba bajo los palos, en las manos y los reflejos felinos de Tommy N'Kono, por mucho que algunos de sus movimientos fueran poco ortodoxos y jugara siempre enfundado en un pantalón de chandal. Desde luego, todos los interesados se pusieron manos a la obra para hacerse con los servicios del arquero. Al final, los blanquiazules acabarían haciéndose con sus servicios, por alrededor de unos 10 millones de pesetas, cuando el inicio de la temporada 1982-83 estaba peligrosamente cerca.

El 4 de septiembre de 1982, N'Kono fue titular en el triunfo por 1-0 del Espanyol ante el Racing de Santander en el desaparecido estadio de Sarrià. Un feudo que lo idolatraría durante las nueve temporadas que dendió su marco. Siempre, tanto en los momentos más brillantes, esplendorosos, como aquella Copa de la UEFA que se escurrió de entre sus dedos tras eliminar a equipos como el Milan o el Inter y caer ante el Bayer Leverkusen en una cruel tanda de penaltis en la vuelta de la final tras imponerse en casa por 3-0, como en los más dolorosos, como el descenso al infierno de Segunda División un año después. El paso por el averno duró sólo una temporada. El 10 de junio de 1990, el equipo certificaba su regreso a la élite tras imponerse en otra tanda de penaltis, en esa ocasión al CD Málaga, en la promoción de ascenso.

No fue entonces N'Kono el encargado de defender la portería del Espanyol. Meléndez, eterno suplente blanquiazul, le tomó el relevo. El camerunés estaba a muchos kilómetros de distancia, en Italia, para disputar el segundo Mundial de su carrera, después de que Camerún no lograra meterse en la cita de México 86. Dos días antes  de que los periquitos vieran hecho realidad el sueño de volver a Primera, el arquero había sido también héroe en el duelo inaugural del Mundial 90 ante la vigente campeona, Argentina. Un solitario tanto de Omam-Biyik, cuyo remate se vio favorecido por el escaso acierto de Pumpido, dio el triunfo al conjunto africano, a la postre una de las grandes revelaciones del torneo, con el veteranísimo Roger Milla como director de orquesta. Inglaterra, en cuartos de final, puso fin a su periplo en el torneo. Gianluigi Buffon ha confesado en alguna ocasión que fueron las paradas de N'Kono en 1990 las que le convencieron para ser portero. Incluso uno de sus hijos, Louis Thomas, lleva ese nombre en honor del meta camerunés.

El partido ante Inglaterra en 1990 fue también el último partido de N'Kono en una Copa del Mundo. Estuvo en la lista de Camerún en 1994, pero no llegó a jugar. No en vano, había sido incluida en ella casi a última hora. Joseph Antoine Bell y Jacques Songo'o, quien defendería la portería del Deportivo de la Coruña entre 1996 y 2001, se encargarían de la portería camerunesa. El bueno de Songo'o, en su único partido en esa cita, recibió cinco goles del ruso Oleg Salenko en la derrota por 6-1 de su selección, lo que le permitiría a Salenko compartir la Bota de Oro de ese torneo con el barcelonista Hristo Stoichkov.

El paso testimonial de N'Kono por el Mundial 94 resulta especialmente doloroso si se tiene en cuenta que fue Balón de Oro africano en 1979 y 1982. Nacido el 20 de julio de 1956 en Dizangue, sus primeros equipos fueron el Canon Yaoundé y el Tonnerre Yaoundé. Con el Canon llegaron los primeros títulos, pero su único gran trofeo internacional de selecciones lo levantó como jugador del Espanyol. Fue la Copa de África, en 1984. Tras dejar el conjunto periquito en 1991, defendería la porterías del Sabadell y de L'Hospitalet, antes de embarcarse en una aventura que le llevaría a cruzar el charco y guardar el marco del Bolívar, con el que lograría dos ligas antes de colgar los guantes en 1997. La por aquel entonces floreciente liga japonesa se interesó por él en 1994, pero la operación no llegó a cuajar. Es algo que puedo asegurar de primera mano.

Dejó la portería, pero no el fútbol. Actualmente, es entrenador de porteros del Espanyol, club en el que conserva la marca de más partidos jugados tanto para un guardameta como para un futbolista extranjero. También ejerció funciones técnicas con su selección, con la que fue protagonista de una rocambolesca polémica. Fue acusado de hacer magia negra para favorecer a Camerún en un partido de la Copa de África 2002. Durante muchos años, desató otro tipo de magia en el estadio de Sarrià. Sus paradas, a veces casi inverosímiles, casi parecían vudú blanquiazul.

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