jueves, 3 de octubre de 2013

Ahogado por la presión: Julen Lopetegui


"Yo soy yo y mi circunstancia", dijo Ortega y Gasset. A nivel deportivo, tal vez, puede interpretarse casi como un "yo soy yo y el equipo en el que juego". A nivel de guardametas, no es lo mismo defender la portería de un conjunto que pelea por no caer al abismo del descenso que hacerlo en uno que lo hace por llevarse a sus vitrinas la mayor cantidad de títulos posibles. Es más. Las cosas pueden ser también muy diferentes si juegas la liga sueca o si, por el contrario, compites en otras mucho más exigentes, como la inglesa, la italiana o, desde luego, la española. Hay muchos casos de grandes porteros que no han sabido soportar la presión de jugar en un grande. Que, a pesar de su calidad, se han sentido prácticamente asfixiados por la camiseta en el momento en que los astros se alineaban para encumbrarlos hacia el Olimpo. Julen Lopetegui, muy a su pesar, seguro, es uno de ellos.

Lopetegui es de esos pocos futbolistas que puede presumir de haber jugado en los dos grandes de la Liga española, el Real Madrid y el Barcelona, o viceversa. Nacido el 28 de agosto de 1966 en Asteasu, Guipúzcoa, inició su carrera en el San Sebastián, el filial de la Real Sociedad, desde donde pasaría a las filas de otro filial, el Castilla. Tras ser cedido por una temporada al Las Palmas, se integró en la disciplina del primer equipo del Real Madrid, con el que llegó a jugar un único partido de Liga, el penúltimo de la temporada 89-90. Buyo y Agustín, en principio, estaban por delante suyo. Su debut tuvo lugar en un derbi ante el Atlético, en el Calderón, transmitido en directo por el segundo canal de TVE. Futre, Pizo Gómez y Baltazar marcaron para los colchoneros. Hierro, en dos ocasiones, y Losada, para los madridistas.

En el Madrid no tenía sitio, así que hizo otra vez las maletas y fichó en 1991 por el Logroñés. Allí, en un equipo que peleaba casi siempre en los puestos bajos de la tabla, encontró su mejor trampolín. Los rivales le ponían a prueba una y otra vez, lo que le permitía firmar intervenciones tan impresionantes como ésta, ésta o esta otra. Sus buenas maneras, incluso, le llevaron a convertirse en el suplente habitual de Andoni Zubizarreta en las convocatorias que firmaba el ex seleccionador Javier Clemente. Un problema en la espalda, no obstante, le privó de estar en la lista para el decisivo partido frente a Dinamarca, en 1993, aquel en el que Cañizares se convirtió en un héroe. Fue convocado para el Mundial de Estados Unidos, aunque como tercer guardameta, y no tuvo minutos en el torneo.

Sus actuaciones en el Logroñés le permitieron fichar por el Barcelona. Todo parecía indicar que se encargaría de cubrir el hueco dejado por Zubizarreta, a quien se le había comunicado que no seguiría de azulgrana tras la contundente derrota barcelonista frente al Milan en Atenas (4-0). No obstante, Cruyff pareció preferir las cualidades con los pies de Carlos Busquets, e incluso su yerno, Jesús Mariano Angoy, estuvo por delante de Lopetegui en las alineaciones en un momento determinado. Posiblemente, algo tendría que ver con ello un tremendo fallo en la vuelta de la Supercopa de España 1994 frente al Zaragoza, jalonado además con otras actuaciones muy poco afortunadas. Incluso, acabó expulsado, y Busquets defendió la portería en los últimos minutos. A pesar de la derrota barcelonista por 4-5 en el Camp Nou, el 0-2 conseguido en La Romareda permitió que ese título no se escapara de las vitrinas azulgrana.

El carrusel de fichajes que llegó tras la destitución de Cruyff incluyó también el de otro portero, Vítor Baía. Ídolo indiscutible en el Oporto, también se vio afectado por la presión de la elástica barcelonista. Ya hablaremos de él más adelante. Con Baía y Busquets, Lopetegui continuó quedándose como tercera opción. Y, aunque con el fichaje de Louis van Gaal como técnico y el aterrizaje de otro meta, Ruud Hesp, llegó a asegurar que trataría de competir por la titularidad tanto con Hesp como con Baía, acabó fichando por el Rayo Vallecano, club en el que terminaría colgando los guantes al término de la temporada 2001-2002. En su palmarés como futbolista figuran una Liga (ganada con el Madrid), una Copa del Rey y una Recopa (ganadas con el Barcelona) y tres Supercopas de España, dos como barcelonista y una como madridista.

Después de colgar los guantes, hizo sus pinitos como técnico en el Rayo Vallecano, aunque esa primera experiencia no fue muy positiva. Posteriormente, sería también técnico del Castilla y, actualmente, es el seleccionador español sub'21. Mucho antes de ello, en 2006, un inoportuno desmayo mientras colaboraba en un programa de La Sexta sobre el Mundial de Alemania lo colocaron de nuevo muy a su pesar, seguro, en la primera línea mediática. Quién sabe si, en ocasión, se vio también ahogado por la presión. El mismo factor que, en su momento, le privó de poner un broche de oro a una carrera que parecía del todo ascendente.

4 comentarios:

  1. Gran artículo Amadeu. Cuando era un adolescente me encantaba ver las paradas de Lopetegui en el Logroñés, que me parecían impresionantes. Lo cierto es que entre la mala suerte que tuvo de no estar presente en el decisivo partido ante Dinamarca que marcó su suerte en la selección y su pésimo inicio en el Barcelona arruinaron su carrera. Los pocos partidos que jugó de azulgrana no recordaban en nada sus magníficas intervenciones en el Logroñés, salvo algunas excepciones. Me acuerdo de un partido de copa del rey contra el Atlético de Madrid en el que paró incluso dos penaltis y que el Barcelona empatara a tres con el Atlético. En fin. Fue una pena.
    Fran.

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    1. Me alegro de que te haya gustado el texto. También recuerdo ese partido ante el Atlético de Lopetegui. El segundo penalti lo paró aguantando en el centro, aprovechando que, tras la parada en el primero, el jugador rival tiró fuerte y por en medio. Lo suyo, desde luego, fue una lástima para el Barcelona. Tuvieron que pasar casi veinte años para que el equipo encontrara un portero del todo indiscutible. Esa portería, como la del Madrid, quema. Hay que ser muy bueno y tener la cabeza muy bien amueblada para jugar ahí. Y, sobre todo, aguantar la presión, no hundirse. Algo que también le pasó a Baía.
      Un saludo.

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  2. Muy cierto, Amadeu. Baia fue otro que no pudo aguantar la presión. Otro portero que también era de mis favoritos y que no pudo triunfar en el Barcelona. Y respecto a Valdés es un porterazo que para mí está a la altura de Casillas, los dos de lo mejor del mundo ahora mismo. Lo echareis de menos cuando se vaya del Barca.
    Fran.

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  3. Bueno en el caso de Casillas no está en su mejor momento ahora mismo y Valdés hoy por hoy le supera con un estado de forma inmejorable, pero Iker sabrá reponerse como siempre lo ha hecho.
    Saludos.
    Fran.

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